15 de octubre de 2008

De aquí a la eternidad - James Jones.

Finalmente he acabado de leer De aquí a la eternidad, y tengo que decir que no ha sido tarea fácil, el orden de las cosas parece predefinido para que uno no encuentre la estabilidad emocional y temporal necesaria para conseguir disfrutar de tamaña novela. Unos breves días de descanso en cierto Resort turístico bastante alejado de nuestra curiosa patria me han bastado para darle el empujón definitivo y poder saborear cual extasiado gourmet la última parte de un gran, grandísimo libro, y no sólo de extensión, ya que cuenta con unas 1.700 páginas en su edición de bolsillo, sino de literatura en estado puro, donde sólo te puede llevar el que en mi opinión el género literario por excelencia y el mas difícil : la novela.


Me resulta difícil calificarla, de hecho, no voy a hacerlo, sólo os diré que creo que en esta novela esta la vida misma, toda ella y os invito a descubrirla, no os arrepentiréis. No es un libro sencillo, es de los que tienen sentido, de los que no cuenta sólo la historia, de hecho ésta es sólo la excusa para adentrarse en el mundo imperfecto de la vida real y aprender a comprenderla.

Una vez mas : para leer por el puro placer de la lectura.

4 comentarios:

JULIÁN CÁRAX dijo...

Bienvenido sea a un lugar tan encantador.

La verdad es que se le añoraba un poco por estos rincones. Esperemos que sus vacaciones hayan cultivado: cuerpo, mente y alma.

Nada que decir de un libro que no conocía pero que apunto en mi agenda lectora que últimamente tengo un poco descuidada.

el escríba dijo...

Comparo largometrajes de hoy día con producciones de antaño como esa o:Imitación a la vida¨,Que verde era mi valle¨,etc. y los de ahora me parecen carentes de originalidad,realismo,conmoción y el halo que despiden. Un amistoso saludo!

el escríba dijo...

Bueno la lectura es diferente por desarrollar la imaginación de crear escenarios

Magnusson dijo...

Una buena novela es inabarcable para el cine, este medio no puede definir los matices, las personalidades y la historia con la perfección del lenguaje escrito.

El debate es el de siempre, ¿qué es mejor el libro o la película? si el libro es bueno no hay discusión posible, si es mediocre, podemos entonces hablar.

El cine tiene otras muchas virtudes, pero tal como apunta el escriba, no puede compararse con el poder de la imaginación que nos deja libre la lectura.